MI EXPERIENCIA CON LAS ABEJAS

 


MI EXPERIENCIA CON LAS ABEJAS

Miniatura del bosque soberano y consentida del vergel y el viento,  los campos cruza en busca del sustento, sin perder nunca el colmenar lejano».


Me parecen tan exquisitos estos versos para el alma, como la miel de las abejas para un paladar refinado y acostumbrado a los sabores de la naturaleza.

Para la inmensa mayoría de las personas, su experiencia con las abejas empieza y termina con la compra y degustación de un litro de miel, pero en el caso mío, la compra de la miel me llevó a conocer y hacer una gran amistad con Esdras Díaz, el propietario de Apinorte Abejas y Colmenas, amistad que hoy mantenemos sin alteración alguna.


Apinorte fue fundada en el año 1976 en el barrio San Luis de Cúcuta.


Aproximadamente cuatro años después de fundada me acerqué a comprar miel y al mirar la cuidadosa fabricación de los implementos que se necesitan para hacer una colmena, me interesé por el tema hasta el punto de proponerle a Esdras, que pusiéramos unas colmenas en una finca que yo poseía, y nos dedicáramos a observarlas para concluir con la elaboración de un libro que se llamaría La Apicultura en el Norte de Santander.



Para la fabricación de cada uno de los elementos que se necesitan para instalar una colmena, la persona que lo hace debe ser tan cuidadosa de las medidas como son las abejas en la fabricación de sus alvéolos; ya Esdras era un verdadero maestro en la elaboración de estos elementos de madera, cuyo fin principal es que las abejas se sientan en un ambiente natural y con todas las comodidades para realizar sus labores que las llevarán a la fabricación de la miel, al almacenamiento de polen y demás productos como el propóleo, cera, jalea real y a la cría de miles de compañeras, llamadas obreras, que se dedicarán a laborar para conseguir su propósito.

Hoy mi amigo Esdras es una autoridad en el tema de las abejas y vive entre las colmenas en la vereda Patillales sobre la vía a Puerto Santander a pocos kilómetros de Cúcuta. El Waze nos lleva con exactitud dándole solamente el nombre Apinorte; también lo podemos seguir en su canal de YouTube como Apinorte Cúcuta.


La colmena más primitiva se compone de la base, cámara de cría, un alza, los marcos que van dentro del alza y la tapa de la colmena. El alza es un cajón sin tapa y sin asiento con medidas muy exactas porque va albergar los marcos; un marco es un rectángulo de madera con cuerdas semejantes a la de una guitarra que sirven para sostener la cera.

La cera para el marco es una lámina estampada con la base de los alvéolos que las abejas continuarán haciendo y llenando de miel. La cámara de cría reposa sobre la base de madera y tiene en el centro un orificio arqueado de unos 8 cm de diámetro llamado piquera,  por donde van a entrar y salir las abejas.

El apicultor revisa constantemente las colmenas y cuando observa que los marcos de un alza ya están completos y llenos de miel o crías, quita la tapa y coloca otra alza con marcos acondicionados con las láminas de cera estampada; si la floración es muy buena una colmena puede llegar a tener cuatro o más alzas en el caso de nosotros solamente llegamos a dos alzas. La colomena que actualmente utilizamos es de tipo Langstroth inventada por Lorenzo Langstroth en 1852 y es la más usada en el mundo.

A estas alturas las colmenas ya están siendo dotadas de ciertos implementos como cría de reinas -para su mejoramiento genético-, trampas para el polen, veneno para uso medicinal y otros elementos que hacen más fácil el manejo y reproducción de las colmenas.

La reproducción o multiplicación de las colmenas se consigue sacando una reina de la colmena y trasladándola con abejas seguidoras a un porta núcleo donde ellas continuarán la multiplicación y formación de una nueva colmena.

En un ambiente natural, una reina logra salir con un enjambre de seguidoras cargadas de miel y consiguen donde alojarse para iniciar la respectiva colmena.

Eso es lo que a veces miramos sorprendidos y en ocasiones nos llenan de terror cuando vemos ese tumulto posándose cerca a nuestra vivienda; quienes conocemos el comportamiento no nos impresionamos ya que sabemos que  ellas están posándose en ese sitio por un tiempo limitado mientras  consiguen el refugio definitivo y si  no las molestamos,  no están en disposición de atacar, pues están llenas de miel y eso les incomoda; en caso de que las hagamos irritar, su ataque no es tan peligroso como sí una revolución de las abejas en los respectivos colmenares.

Generalmente asociamos las abejas con el dulce beneficio de la miel y sus cualidades benéficas para nuestro organismo, pero realmente el gran beneficio de estos pequeños animales para toda la humanidad es la polinización que contribuye al aumento de las cosechas de gran cantidad de productos agrícolas que consumimos.


“De aquí a la cumbre de la cumbre al llano siempre en ágil y continuo movimiento va y viene como lo hace el pensamiento en la colmena del cerebro humano”.

Hay muchas razones para mirar estas criaturas con un amor inmenso, por el beneficio que trae indiscriminadamente para todos los humanos y por la constancia y organización que sirven de ejemplo;  las abejas no son agresivas son defensivas, cuidar a las abejas es proteger el planeta.


Empezamos el proyecto con cuatro colmenas que transportamos hasta la finca e instalamos a 50 m de la casa.  Más tarde reconoceríamos que fue un error haberlas colocado tan cerca de la casa; fue precisamente un ataque de abejas, que casi termina en tragedia, lo que nos llevó a reconocer el error. Los detalles de este episodio los puedes leer en la página anterior de este mi blog vidavivida.co.

Pero lejos de desanimarnos con ese episodio, hicimos el traslado de las colmenas, retirándolas 500 m de la casa y disfrutamos observándolas cada ocho días.

Continuará…

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