TOMEMONOS UN ENEMIGO
El vino es, tal vez, la bebida alcohólica

Muchos de los nombres que llevan las producciones de vino también se relacionan con esa convivencia entre vino y religión: Don Melchor es un vino de los más conocidos y de los más costosos de Chile; casi no hay santa cuyo nombre no haya sido utilizado para bautizar un vino: Santa Rita, Santa Catalina, Santa Emiliana, Santa Elena, entre otras.
También hay nombres simpáticos y a veces risibles como Caballo Loco, un tinto chileno de alta gama; 19 Crimes (19 Crímenes), californiano de origen australiano; y El Enemigo un delicioso tinto argentino; todos tienen una leyenda detrás de su nombre, pero el nombre de este último más que leyenda es una realidad: Alejandro Vigil -enólogo de la vinícola Canatena Zapata- se comprometió a crear un vino de tales características que pudiera competir con otros vinos preparados y ganar.
Como es apenas lógico existía el temor de fallar y, por lo tanto, temor a salirse de los parámetros establecidos por la tradición para esta clase de creaciones, pero venciendo ese temor utilizó mezclas no convencionales y para su propia sorpresa, su obra resultó ser el vino ganador y con muchos elogios.
La siguiente tarea era ponerle un nombre acorde con sus cualidades. Vigil le comentó a Nicolás Catena, uno de los propietarios de la bodega, que había tenido que vencer los miedos para llegar a esta realización, y Nicolás le contestó que, “El miedo es el peor enemigo del hombre”. Así nació el nombre de uno de los mejores vinos de Argentina, un nombre salido de lo común, pero menos común es que al disponernos a tomar una bebida alcohólica hagamos una reflexión sobre algo tan cierto, tan dañino y tan ignorado por la mayor parte de nosotros: el miedo que a toda hora nos asedia y está enquistado en nuestra mente.
No sé si todo ese mundo de emociones negativas que a diario nos acompañan se pueden catalogar como miedo, pero el transcurrir de los años me ha llevado a concluir que la mente puede enfermar y es nuestra enemiga, y también la mente nos puede curar y entonces es nuestra amiga, aunque es más fácil que sea nuestra enemiga.
He leído diez o más libros relacionados con este tema y una cuarta parte de mi vida la he dedicado a vencer al enemigo interno y a domesticar mi mente para convertirla en amiga; los libros que más me han llamado la atención, relacionados con la mente y el conocimiento interior, y que no dudo en recomendar a mis lectores, son los de Joe Dispenza.
En el libro El Placebo Eres Tú, el doctor Dispenza hace un análisis sobre el llamado efecto placebo que consiste en la curación de cualquier enfermedad mediante la ingesta de un producto que no tiene químicamente ningún compuesto que pudiera curarla, simplemente, concluye el doctor Dispenza que, al tomar ese producto -puede ser una pastilla de almidón-, mentalmente estamos ordenando a nuestro organismo a que se cure.
Nos relata en su libro una serie de experiencias sorprendentes de enfermedades graves como el cáncer curadas mediante la toma de pseudo medicinas, administradas metódicamente para compararlas con el efecto producido por verdaderas medicinas, pero en proceso de experimentación.
Y es que, en los laboratorios, después de muchos estudios, tienen que hacer pruebas con personas a quienes se les aplica el producto verdadero y con otras, a quienes se les entrega un placebo, para comparar los resultados entre unas y otras y concluir si, efectivamente, el nuevo medicamento es recomendable para la curación que se persigue.
La conclusión de este libro es que, si un placebo es capaz de curar una enfermedad, porqué nosotros no podemos curarnos dando la orden consciente a nuestro organismo que se cure. ¡Claro que podemos!, pero primero tenemos que vencer el enemigo que hay dentro de nosotros, que nos impide tener la certeza de que eso va a suceder.
En otro de sus libros titulado Deja de Ser Tú, Joe Dispenza dice, entre otras cosas: “La verdadera libertad comienza cuando dejamos de preocuparnos por lo que otros piensan de nosotros”: miedo al qué dirán. Y hace un análisis de la cantidad de sustancias que produce nuestro organismo para mantenernos sanos, y también de las sustancias que produce cuando nos dejamos dominar por el miedo, la angustia y las preocupaciones de nuestra vida cotidiana.
Nuestro organismo, dice él, produce miles de sustancias, las dosifica de tal manera que no fallen por exceso ni por deficiencia para mantenernos sanos y felices; pero esa fabricación y dosificación perfecta es alterada por nuestros pensamientos que crean emociones capaces de alterar la producción y la administración trayéndonos como resultado las enfermedades.
Recurre, entonces, en su libro, a hacer un resumido tratado de la manera como funciona nuestro cerebro, y a enseñarnos a dominar nuestra mente, a darle órdenes para que corrija toda esa cantidad de hábitos que nos llevan a ser la persona que no queremos ser.
“Cuando la mente y el cuerpo actúan juntos, detrás de nosotros hay un poder inmenso”.
En la última parte del libro nos da instrucciones muy sencillas para meditar y mediante la meditación ordenar a nuestra mente que corrija todos aquellos hábitos que no nos permiten vivir el presente, que nos mantienen viviendo en un futuro muy incierto porque lo estamos creando con nuestros pensamientos basados en un pasado que no fue bueno; diferente sería si creáramos un futuro únicamente basado en nuestras experiencias felices del pasado; eso es lo ideal, pero lo mejor es vivir el presente. Mi invitación es a luchar contra el peor enemigo y a celebrar el triunfo con una copa de un Enemigo.
“Y, no te rindas; aún estás a tiempo de alcanzar y comenzar de nuevo a aceptar tus sombras, enterrar tus miedos, liberar el lastre, retomar el vuelo. No te rindas…, porque existe el vino y el amor es cierto”.
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