DRONES A CAMBIO DE MOTOS


 


DRONES A CAMBIO DE MOTOS



El 12 de agosto de 1944, según crónicas de algunos historiadores, un avión cargado de explosivos despegó de Inglaterra con miras a destruir la fortaleza subterránea Mimoyecques Fortress, en el norte de Francia, desde donde Alemania pretendía bombardear Londres con su moderno cañón V-3.

Este bombardero tenía dos características que  lo diferenciaban de la  cantidad de aviones que todos los días salían de Inglaterra con el propósito de lanzar explosivos para destruir objetivos nazis.


La primera característica era que estaba dotado de un sistema de control remoto, que solo se podía accionar después de que el aparato estuviera en vuelo, es decir, era necesario que su piloto lo abandonara para seguirlo guiando a control remoto; característica que lo sitúa como precursor de los drones que hoy conocemos.


La segunda característica o detalle especial   que lo hizo diferente a los demás bombarderos era su piloto Joseph P. Kennedy, hermano mayor de John F.  Kennedy, quien fuera presidente de los Estados Unidos más adelante, tal vez como consecuencia de la muerte de su hermano, que  era el predilecto de su padre, para ejercer la presidencia de los Estados Unidos; la muerte de Joseph ocurrió porque el artefacto explotó antes de que su piloto lo hubiera abandonado.


El episodio ha dado material para muchos comentarios y documentales históricos sin que haya habido conceptos aceptados totalmente como la verdadera causa de la explosión que destruyó el primer ensayo de bombardeo teledirigido y causó la muerte a su protagonista. Lo cierto es que en agosto de este año se cumplen 82 años de este episodio; 82 años que podemos considerar de estudio y perfeccionamiento de estos aparatos voladores, que forman parte importante del armamento y estrategia de las guerras que ocurren hoy en diferentes puntos del planeta.


Analógicamente, los drones son en el aire para los helicópteros y los aviones, lo que son en tierra, las motos para los automóviles y los buses,  por su tamaño, su capacidad y sus bajos costos de fabricación; comparación que me lleva a pensar que, muy seguramente, en pocos años estaremos utilizando el dron  como medio de transporte unipersonal, es decir, como una motocicleta aérea.


Seguramente, las generaciones venideras puedan ver en el aire miles de drones, volando como nubes de estorninos pintos, pajaritos que pueden volar en bandadas hasta  de un millón de individuos y a los cuales todavía la ciencia no les ha podido descubrir y copiar su sistema tan perfecto de volar, sin que haya colisiones, entre ellos mismos, a pesar de las grandes cantidades que despegan, vuelan, y aterrizan al mismo tiempo.


Creo que no estamos tan lejos de descubrir el secreto de las aves para evitar las colisiones en vuelo y mi creencia se basa en este titular del medio Infobae de la semana pasada:


“Comienza a funcionar el primer tren del mundo con sistema de navegación cuántica para sustituir al GPS”.

En lo que pude entender de este artículo, se trata de dotar al tren de una señal interna que indique siempre su ubicación perfecta, sin depender de agentes satelitales u otros agentes externos.


Para las partículas cuánticas no existen leyes físicas,  es decir, la cuántica casi es sinónimo de omnipotencia y definitivamente todo lo que nos imaginamos es posible.

Hoy he querido poner a volar la imaginación en un cielo azul, surcado por un gran número de aparatos silenciosos que a manera de enjambres se dirigen a diferentes partes de la ciudad y sus alrededores,  creo que este es un hecho que no estamos muy lejos de presenciar.


De lo que sí estoy seguro es que empezamos una nueva era marcada por el uso de la física y la química cuántica que se están aplicando en la computación, información, electrodinámica, biología y, seguramente, va a invadir todas las ramas de la ciencia.

Para uso tanto en la guerra de Rusia con Ucrania, como en la guerra de Estados Unidos e Israel con Irán se están fabricando a diario millares de drones que en buena parte son destruidos; es muy probable que estas guerras terminen antes de finalizar este año y, entonces, tendrán los fabricantes de drones la oportunidad, o la necesidad, para no asumir el lucro cesante de su inversión,  de comercializar por todo el mundo dichos aparatos ya no tanto con fines bélicos sino para el uso cotidiano.


En términos de legislación, el fenómeno de las motos se le está saliendo de las manos a los órganos de control, y ya es obligatorio legislar y reglamentar el uso de los drones, porque la tecnología va más rápido que las legislaciones.

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